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Crónica de un subempleado 2

Comienzo este diario justo en la parte final del dichoso “documento” que todos los días entrego antes de que el reloj dé las seis de la mañana. Soy Iván Farías, soy escorpión y Dragón de agua. Para lo que sirva la información, que entrados ya en materia, sirve lo mismo que poner ganador de tal o publicado en tal. Soy escritor pero de notas informativas. Desde hace dos meses trabajo como obrero informático en una empresa que tiene un nombre en inglés. El conmutador, cuando intento marcar y preguntar por el día de pago, me responde con voz engolada: “Intermidia”, así, con esa pronunciación. Acto seguido me pregunta por la extensión, mi determinación acaba justo ahí. Entonces, espero pacientemente a que a mi correo llegue la notificación de que mi dinero ha sido depositado. Trabajo de noche. Mi compañera nocturna es una adolescente muy responsable que tiene problemas para conseguirse un novio medianamente interesante. Aquí piensan que tengo la misma edad que todos, entre 21 o 28, no...

Un poco de caos

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En el  The New York Times  de enero de 2008, Jack Nicholson declaró que le había advertido a Heath Ledger sobre lo peligroso que era interpretar al  Joker . De forma críptica, explicó que él había tenido que utilizar antidepresivos y terapia para salir del papel. “Bueno, se lo advertí”, dijo con su cara cínica sin mostrar un poco de compasión por el compañero caído. Ledger había sido un actor que había obtenido algunos roles interesantes, incluso algunos francamente inocuos que él había sabido elevar, como sucedió con  Corazón de Caballero . Su consagración vino con el papel de  Joker  en la película (ahora de culto)  Dark Knight . Su interpretación era magistral y a pesar de que el  fandom  había dudado de su capacidad para representar al  Príncipe payaso del crimen,  se ganó a todos. Tal parece que la encarnación de Heath Ledger afectó a más de uno.  Batman  encarna la política liberal de Estados Unidos: cre...

Los días con Mona, de Joserra Ortiz.

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Desde hace algún tiempo Tierra Adentro comenzó a publicar libros con temas alejados del realismo que inunda las estanterías de literatura mexicana. Parece ser que la ciencia ficción, la fantasía y la novela negra no están a la altura de las grandes obras de las letras mexicanas, que si alguien escribe algo por el estilo queda de inmediato destinado a la ignominia y al ninguneo.             Pero si así lo hiciéramos escritores como Carlos Fuentes o Juan Rulfo quedarían fuera. Si los muertos hablan y habitan un pueblo podríamos hablar de una novela de fantasmas, pero si el pueblo se llama Comala, entonces no lo es. Todo esto queda enclavado dentro de la poca visión de miras de los críticos y escritores mexicanos que desean instalarse en el canon y no moverse de él. Claro que esto ha cambiado. Pienso que mucho gracias a la labor de Paco Ignacio Taibo II que con la invención del neopoliciaco, además de una oleada de "taibitos", tr...

Gasolina, de Daniel Espartaco Sánchez.

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Gasolina arde. Pero qué es Gasolina, ¿Un cuento largo? ¿Una novela corta? Dejémoslo en novelle,  que suena bien apantallador el término. Gasolina es un chihuas esperando con un bidón de nafta quemarlo todo, pero también Gasolina es un balde de sardónica crítica a los escritores post Salinas de Gortari, esos mismos que comenzaron a cobrar sus cheques en los bancos privatizados con religiosidad, a la generación menor de 35 y mayor de 18, a la generación funkitown , es la misma que presume de sus “contactos” y de lo underground, pedotes y viejeros que son, igualitos que los undergrounds, pedotes y viejeros que los señores de pueblo o los oficinistas del centro.             Yo conocí a Daniel Espartaco a través del facebook en el momento en que mi adicción era tal que la basura se iba acumulando alrededor de mi escritorio. Daniel ponía el comentario ácido necesario cada tanto en el aburrido tagline . Me gustaba su obsesión p...

Prometeo

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La imagen es poderosa. Luego de un recorrido a vuelo de pájaro por idílicos y virginales parajes aparece la sombra de una enorme nave espacial  de forma circular. Luego, a la orilla de un risco, con una cascada a pocos metros está un hombre de piel blanca y de cuerpo musculoso quien se suicida luego de beberse un líquido negro. Ridley Scott siempre ha sido un esteta que tiene altibajos en sus historias y esta obra no es la excepción. Prometheus comienza muy bien pero acaba por dejarnos con una sensación de vacio, de que acabamos de comer algo de una belleza enorme pero insípido. Scott jugó durante toda la filmación de la película a que era y no era la precuela de la saga Alien. En algunas entrevistas llegó hasta denostar este nuevo artilugio de Hollywood para rescatar productos exitosos, y en otras decía abiertamente que regresaba a la historia del alienígena asesino. La verdad es que sí, Prometheus es la historia previa a su Alien o, parafraseando a Burton, una revisitación...

Crónicas de un subempleado 1

Cerca de donde vivo hay cuando menos tres personajes interesantes. Uno de ellos es una chica de no más de 20 años. Para poder definirla, mi chica y yo compartimos un término me parece la define, a ella y muchas que comparten esa moda y situación. Les decimos “poligoneras”. Mi chica dice que así es como le dicen en Madrid a las mujeres que viven en los polígonos industriales fuera de la ciudad. “Esas que se visten como Amy Whinehouse”. Por lo cual, con sus debidas adaptaciones al contexto chilango, la define muy bien. Es delgada, morena, pero con un peinado muy característico. Largo de algunas partes y cortado a rape de otros. La forma en que usa el corrector hace que sus ojos negros se vean más grandes. Es bonita y a pesar de eso hace cara dura, que le sirve para sobrevivir en al calle. Vende películas y discos piratas en un puesto y en otro, agujetas y demás cosas como pinzas, bilés y pulseras en otro. Siempre esta sentada en medio de sus negocios. A veces come de un plato de unic...

La podredumbre de la clase media

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Por Sergio Orospe (Reseña sobre Entropía del año 2003 aparecida en el extinto portal Zonar.tv, coordinado por Nahum Torres y Nadia Islas Navarro) Desde la primera lectura que escuche del propio autor durante la respectiva presentación, Entropía llamó mi atención, no sólo por lo agridulce de sus cuentos, sino por su muy peculiar visión de la clase media urbana. A lo largo de los nueve cuentos (llamados hipervínculos), Iván Farías disecciona a la perfección esa middle class trashque abarrota los Vips, que cada semana visita el tianguis cercano a su casa o que trabaja en alguna apretada oficina con horario establecido. Todos los detalles parecen tener el objetivo de recordarnos a alguien que nos hemos topado durante el día, alguien cercano o, ¿por qué no?, a nosotros mismos: la forma de vestir, el comportamiento, los hábitos al comer rehidratados, los complejos y prejuicios… todo parece ancontrarse y en perfecto orden. La narrativa de Farías contiene sangre, sexo, infidelidades y re...