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Delitos sin víctimas

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Después de que Paco Ignacio Taibo II creara a mediados de los setentas el neopoliciaco, (mezcla de humor chilango malaleche, impunidad gubernamental, crítica de izquierda y sentido de la derrota pírrica), los escritores mexicanos subsecuentes se dedicaron a copiar ese formato hasta el hartazgo. No se vislumbraba ningún cambio hasta hace unos pocos años con la llegada de sangre nueva y un repunte del narcotráfico. Bernardo Fernández mejor conocido como BEF ha saltado a la palestra de una manera inesperada. Anteriormente jefe de diseño editorial de la revista Complot Internacional en su primera época (la mejor) y dibujante de comics, se ha vuelto todo un referente luego de ser acreedor al premio “Una vuelta de tuerca” de novela negra.  Su novela Hielo negro , donde por primera vez aparecen dos de sus personajes más entrañables, la narcotraficante de nueva escuela Lizzy Zubiaga y la gordibuena agente Mijangos, se volvió de inmediato un bestseller traducido a varios idiomas. La ...

Rompecabezas de un Tzompantli

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Un asesino serial comienza a matar en la Ciudad de México. De inmediato llama la atención porque sus matanzas conllevan una serie de rituales que remiten a los sacrificios humanos de la época prehispánica. Al mismo tiempo el bonachón periodista de cultura metido a nota roja, Casasola intenta indagar sobre lo que sucede con los indigentes del centro de la ciudad en la llamada “Comunidad George A. Romero”. Sin embargo, el reportero tendrá que abandonar su crónica por la nota urgente y desentrañar quién se esconde detrás de las siniestras matanzas. Toda la sangre es la segunda novela de Casasola, el periodista cultural venido a menos que al quedarse sin trabajo decide hacer sus pininos en el “Semanario Sensacional” y resolver, como es su costumbre, casos que rayan con lo sobrenatural; cosa que Bernardo Esquinca sabe contar muy bien. La primera aventura de este personaje se da en La Octava plaga, novela editada en Zeta que contaba el caso de una asesina serial peculiar. Lo cual conf...

El Apocalipsis que ya fue

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Herederos de los literatos rusos, los narradores norteamericanos han refinado el arte de la antología al grado que muchas de ellas son referencia obligada para encontrar joyas literarias. No existirían escritores como Raymond Chandler, Isaac Asimov, George R.R. Martin, Ray Bradbury o Ramsey Campbell sin las revistas o recopilaciones de short stories quienes les abrieron sus puertas, les pagaron algunas deudas y los dieron a conocer. Parte medular de estas antologías son los editores que deciden qué entra o no en cada una de esas publicaciones.             Uno de ellos es John Joseph Adams, editor y crítico, quien se ha convertido en una de las personas más influyentes dentro de los subgéneros en Estados Unidos y por ende en todo el mundo. Muchas de sus antologías han sido referencia obligada y éxitos de venta; por ejemplo “Living Dead” 1 y 2 marcaron un antes y un después en la narrativa de estos seres. En la antología que nos ...

Vidas extrañas en cuerpos extraños

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A veces los elogios de presentación pueden hacer el efecto contrario en los posibles lectores. A Anna Starobinets, una moscovita que disfruta del metro de su ciudad, le han llamado la Philip K. Dick rusa o la alumna más aventajada de Stephen King y Neil Gaiman, lo cual a ella le parece gracioso pero no muy cercano a su tradición literaria que cuenta con genios como Chéjov y a Bulgakov. Su único libro traducido al español, por intermediación de Nevsky Prospects, Una edad difícil, tiene referencias a uno de los temas que más obsesionaban a Dick, la memoria y la búsqueda de lo que nos hace ser humanos. Cosa que en estos tiempos de redes sociales y realidades virtuales nos es común a todos. Starobinets nos ofrece una serie de cuentos largos o novelles en donde se dan cita diversos tipos de sucesos extraños: revoluciones iniciadas en el metro de Moscú por oscuros habitantes de las profundidades, hormigas que intentan colonizar a la humanidad, manchas de moho que cobran vida y provoca...

¿Te gustan las películas de terror?

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Con esta frase inicia una de las sagas revisionistas más exitosas del cine de género, Scream. La película dirigida por Wes Creaven, papá de Freddy Kruger, pasa lista a una larga serie de cintas slasher logrando un perfecto equilibrio entre el miedo y el sarcasmo. Y es que el cine de terror ha creado todo un universo propio, un fandom a modo y el repudio generalizado de críticos de nariz respingada que no saben bucear en las profundidades del cine de gritos y excesos hemoglobínicos.             El libro “Horror Movies: Lo mejor y lo peor de las películas de terror, primera parte” nos brinda una guía por este tenebroso mundo que debido a sus gran cantidad de vericuetos es imposible atravesar sin perdernos en los muchos abismos que tiene, en los callejones sin salida y pasar de largo por las obras cumbre. Antes de ser editado por Dolmen --la editorial española especializada en literatura de género--, Juan Carlos Ortega y Raúl Tora...

La soledad de la Frontera

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A veces leer a un autor al que todos elogian suele ser decepcionante. Las grandes expectativas que se van creando alrededor suyo pueden no ser superadas por la prosa más prístina. Daniel Espartaco, Valeria Luiselli, Yuri Herrera y César Silva Márquez son los nombres que más sobresalen entre la hornada de nuevos escritores que la prensa menciona. César Silva, narrador nacido en Ciudad Juárez pero avecindado en Xalapa, Veracruz, vio primero el reconocimiento en España, lugar donde publicó su primer libro de narrativa. Luego de algunos coqueteos con la poesía y de ganar el premio Binacional Frontera de palabras con  Cuervos , regresa con  Juárez Whiskey  editado por Almadía. Ahí, en el escenario de una de las ciudades más violentas del planeta, Silva Márquez nos cuenta el relato cotidiano de un hombre que tiene problemas con distintas mujeres. El autor no se solaza en denunciar nada, no aparecen soldados ni narcos botudos y mal hablados, al contrario, su prosa...

La ciudad del fin del mundo

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La novela policial surge a mediados del siglo XIX; en ella el enigma criminal era la columna vertebral que guiaba las acciones de los protagonistas. El detective –Dupin quien fue el primero—se volvió el hombre que nos dirigía por los callejones oscuros que el autor inventaba. Luego vendría la depresión del 29, el periodo de entre guerras y el advenimiento del nazismo. La novela policial dejó de sustentarse en la trama para convertirse en un vehículo donde la atmósfera importaba más que el misterio en sí. Se centró más en los personajes y pasó a llamarse negra. No es hasta mucho tiempo después con Truman Capote y James Ellroy que la novela criminal abreva directamente de la realidad.             “Tropa de élite” escrita a la limón por un sociólogo y dos expolicías, Luiz Eduardo Soares, André Batista y Rodrigo Pimentel, respectivamente, apunta a hacia la nueva dirección que ha tomado la novela negra. Ya lo dice Roberto Saviano, e...