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Babadook, o la reinvidicación de la maternidad

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Los medios gringos, con su tendencia a magnificar todo, han tildado a la cinta australiana Babadook como la “película más terrorífica de la década”. Ese tipo de sentencias más que ayudarla producen haters que harán lo posible para descalificarla. Además, crean expectativas que el público muchas veces no siente satisfechas. Sin embargo, en una cosa no se equivocan, es una gran película. Tal vez no sea la más escalofriante, ni la más perturbadora (como afirmó Stephen King en su Twitter) pero si es una cinta que se aleja del común del género. Género que muchas veces se solaza en el sinsentido. William Friedkin, el director de El exorcista, cuando la vio se ofreció para echársela al hombro y lograr una mejor distribución. La cinta fue realizada luego de que su directora, la neozelandesa Jennifer Kent, decidiera aceptar un trabajo ínfimo al lado de Lars von Trier en Dogville. «Sólo quería ver a un gran director trabajando, para ver cómo lo hace. Lo más importante que aprendí de él f...

Lemmings, cuento de Richard Matheson

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—¿De dónde vienen? —preguntó Reordon. —De todas partes —replicó Carmack. Ambos hombres permanecían junto a la carretera de la costa, y, hasta donde alcanzaban sus miradas, no podían ver más que coches. Miles de automóviles se encontraban embotellados, costado contra costado y paragolpe contra paragolpe. La carretera formaba una sólida masa con ellos. —Ahí vienen unos cuantos más —señaló Carmack. Los dos policías miraron a la multitud que caminaba hacia la playa. Muchos charlaban y reían. Algunos permanecían silenciosos y serios. Pero todos iban hacia la playa. —No lo comprendo —dijo Reordon, meneando la cabeza. En aquella semana debía de ser la centésima vez que hacía el mismo comentario—. No puedo comprenderlo. Carmack se encogió de hombros. —No pienses en ello. Ocurre. Eso es todo. —¡Pero es una locura! —Sí, pero ahí van —replicó Carmack. Mientras los dos policías observaban, el gentío atravesó las grises arenas de la playa y comenzó a adentrarse en las agua...

Decálogo de escritura de Elmore Leonard

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1 Nunca empiece un libro hablando del tiempo para dar ambiente, aunque sí puede hacerlo si quiere mostrar la reacción de su personaje ante ese tiempo. 2 Evite los prólogos. En una novela, el prólogo se usa para hablar sobre la historia de fondo de los personajes. Y esa información la puede deslizar también en cualquier otro punto de la historia. 3 Nunca use otro verbo que no sea “dijo” para acotar el diálogo. El diálogo pertenece a los personajes y las acotaciones son el lugar en el que el autor mete su nariz para que el lector sepa quién está hablando. El autor debería ser lo menos intruso posible. 4 Nunca use un adverbio para modificar ese verbo “dijo”. Es un pecado mortal. Al utilizar esos adverbios, el escritor se expone por encima de sus personajes, distrayendo al lector e interrumpiendo el ritmo del diálogo. 5 ¡No se exceda con los signos de exclamación! Para darle una idea, imagine que no se le permiten más de dos o tre...

Levrero, La Ciudad, Fragmento.

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"A veces pienso que hay un verdadero abismo entre la gente que anda en las calles, y yo. Me doy cuenta que todos andan ocupados de un lado a otro en sus cosas, sin maravillarse del absurdo en el que están inmersos. Yo no puedo dejar de maravíllame, y es en ese preciso punto en que comiena el sentimiento de lo maravilloso cuando la ciudad se redimen y se transforma, para mí, en arte. De sufrir la ciudad paso a disfrutarla: la velocidad de los automóviles, la furia automática de los automovilistas, la carrera agotadora sin fin,  con su tendal de vidas, la ansiedad, el atroz desequilibrio; el ruido, el humo, la muerte amenazando en cada cruce, el desgaste inútil de los nervios de las personas. Es como un cuadro lleno de fuerza, pintado por un loco; es arte contemporáneo en permanente evolución. Es el fin de la razón, es el comienzo de la liberación. Las personas ya no son personas, son como los colores que utiliza el artista. Y el artista soy yo, y él único espectador soy yo,...

“Que se joda el espectador medio”

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El noir norteamericano tiene una vertiente muy exitosa que consiste en elevar a rango de héroes a los policías. Los limpia de cualquier defecto y los lanza a las calles como verdaderos caballeros andantes. Series como CSI, Law & Order , las antiguas Starsky and Hutch o Colombo e infinidad de películas han idealizado a las corporaciones policiacas mostrándonos que “el sistema funciona” en Estados Unidos. The Wire es el reverso de esta idealización. David Simons, creador de la serie, contó en entrevista al escritor inglés Nick Horby, que la idea surgió a partir de querer hacer una serie noir que mostrara a los policías reales. “Una serie anti policiaca”. Simon deseaba alejarse de la forma de contar normal de los programas televisivos y narrar una tragedia griega: “En la que las instituciones postmodernas son las fuerzas del Olimpo, el departamento de policía,  la economía de las drogas, las estructuras políticas, la administración de las escuelas y las fuerzas macroec...

Las 50 mejores canciones de Rock lista para Playboy

Me preguntaron cuáles eran para mi las mejores cincuenta canciones de rock, divididas en cinco rubros. Esto respondí. ¿Ustedes que piensan? Metal 1.- Megadeth - Symphony of Destruction 2.- Metallica - Call of ktulu 3.- Judas - Priest The Painkiller 4.- Slayer - Rain of blood 5.- Rammstein Lust keine 6.- Iron maiden Fear of the dark 7.- Malón - Castigador por Herencia 8.- Transmetal –México Barbaro 9.- Pantera - Walk 10.-  White Zombie - Dragula Punk 1.- Agent orange - Bloodstains 2.- Smell Like teen spirit -Nirvana 3.- God Save the Queen – Sex Pistols 4.- Blitzkrieg Bop – Ramones 5.- Psycho Killer – Talking Heads 6.- Puerco policía - Atoxxico 7.- No me arrepiento de este amor – Attaque 77 8.- Decidí - Extremoduro 9.- Parálisis Permanente – Un día en Texas 10.- Reviéntense Todos - Rebel` D Punk Clásicos 1.- In A Gadda Da Vida - Iron Buttefly 2.- Nasty Sex –La Revolución de Emiliano Zapata 3.- L.A. Woman - The Doors 4.-  The...

La novia de Huodini, entrevista a Juan José Rodríguez.

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Nunca nos habíamos visto. Lo conozco en fotos, de varias charlas a través de Facebook y de sus libros. El primero que llegó a mis manos fue Asalto en una Lavandería china, editado por Tierra Adentro. Ahí estaba ya su estilo de gran contador de historias, de gran conversador. A raíz de su nueva novela, La novia de Houdini (Océano, 2014), platiqué hace unas semanas con él. La cita fue en el restaurante de un hotel suizo. No podría haber mejor sitio para conocerlo. Una fotografía de perfil de Juan José en mi celular era la pista para encontrarlo. Me asomé al lobby del lugar y me topé de pronto con un lugar agradable, repleto de fotos de la antigua Europa. Había también, algunas familias hablando en alemán. Al fondo, junto a un mesero correctamente vestido pero inverosímil a esa hora de la mañana, estaba Juanjo. La fotografía no le hacía justicia; no puede describir la vivacidad y los ademanes como de mago que tiene el escritor sinaloense. Me siento en su mesa, que comparte con la e...