Entradas

Mostrando entradas de abril, 2012

La podredumbre de la clase media

Imagen
Por Sergio Orospe (Reseña sobre Entropía del año 2003 aparecida en el extinto portal Zonar.tv, coordinado por Nahum Torres y Nadia Islas Navarro) Desde la primera lectura que escuche del propio autor durante la respectiva presentación, Entropía llamó mi atención, no sólo por lo agridulce de sus cuentos, sino por su muy peculiar visión de la clase media urbana. A lo largo de los nueve cuentos (llamados hipervínculos), Iván Farías disecciona a la perfección esa middle class trashque abarrota los Vips, que cada semana visita el tianguis cercano a su casa o que trabaja en alguna apretada oficina con horario establecido.Todos los detalles parecen tener el objetivo de recordarnos a alguien que nos hemos topado durante el día, alguien cercano o, ¿por qué no?, a nosotros mismos: la forma de vestir, el comportamiento, los hábitos al comer rehidratados, los complejos y prejuicios… todo parece ancontrarse y en perfecto orden.La narrativa de Farías contiene sangre, sexo, infidelidades y relaciones…

Uno de los diez más buscados

Imagen
Cuando atravesé el pasillo una de las empleadas del penal me indicó que me estaban esperando en el salón. Dentro, una veintena de mujeres vestidas de azul sentadas en pupitres, veían como su maestra de lectura recogía sus cosas y luego, muy enojada, borraba el pizarrón. La encargada le había pedido que se retirara antes, porque yo había llegado media hora antes. Hizo evidente su molestia y se fue, poco después de que me presentara. El sol de la tarde se metía por los ventanales enrejados y hacía que los rostros de las internas se hicieran más tristes. En Tepepan, la mayoría de las internas tiene más 40 años y son abandonadas por sus familiares. A diferencia de los hombres, que las madres, hermanas y amantes van a visitarlos para llevarles dinero, comida y regalos, las mujeres son abandonadas a su suerte. Desde que comencé a escribir me he acercado a diferente instituciones como escuelas, mercados, cárceles y demás para a leerle a la gente. Mi razonamiento es que, si co…

Viajero del éter

Imagen
¿Puede una historieta tener el peso específico para volverse un referente nacional? Ya no digamos una historieta, ¿puede la Historieta toda volverse un referente que aglutine la identidad de un país? De entrada suena descabellado que un personaje de ficción serializado pueda tener este peso específico, cuando menos si lo vemos desde nuestra perspectiva; pero la historieta en el mundo ha venido a recordarnos que los “monitos“ son más que productos desechables. Para dar un ejemplo nacional, antes de que la industria del cómic de nuestro país fuera destripada por los propios empresarios y creadores, El Santo, una revista atómica tenía tal penetración que a su guionista José G. Cruz se le ocurrió que el Santo volara, para lo cual ideó ponerle un cohete en la espalda. El problema vino cuando el verdadero Santo, el de carne y hueso, hizo su arribo al ring y no pudo volar, por lo que fue abucheado y perseguido en alguna perdida arena de provincia.En el caso de El Eternauta, la historieta nod…

Él

Luego sale. Su papá lo tiene recluido en su negocio porque muy seguido le dan ataques violentos; sufre de esquizofrenia y está medicado a tope. O cuando menos eso dicen los que lo conocen bien. Alguna vez —platicando en la calle con él— un tipo de chamarra de cuero y cabello largo comenzó a ofendernos, cosas del alcohol. Yo me fui y cuando regresé el tipo estaba en el suelo sangrando y nuestro personaje tenía su puño salpicado del líquido rojo. Luego anda suelto, con la ropa sucia y el cabello grasoso, como si llevara mucho tiempo sin bañarse. En esos momentos trato de darle la vuelta, así que lo observo desde lejos y me voy por otro lado. A veces está sentado en el mismo café al que a veces voy y nos ponemos a platicar de algún libro o un disco. Se ve radiante, limpio y hasta podría pasar por uno de esos intelectuales de pueblo que leen en las cafeterías. La otra vez me lo encontré en un patio donde venden cerveza. Estaba sentado con cuatro o cinco adolescentes. Como sea, me g…