jueves, 10 de enero de 2013

Las cinco mejores películas argentinas


El cine argentino goza de buena salud pese a los pequeños presupuestos y la poca distribución a nivel mundial. Las caprichosas listas piden excluir a muchas películas por lo que este recuento sólo arroja un puñado de cintas que son obligadas.


Esperando a la carroza (1985) Dirigida por  Alejandro Doria, basada en una famosa obra de teatro uruguaya escrita por Jacobo Langsner, narra una historia de equívocos en dónde un grupo de hermanos creen muerta a su madre lo cual desata una serie de acciones que producen lo mismo risa que pena ajena. Un retrato en clave de comedia de una sociedad rioplatense en plena pudrición luego de la dictadura y las severas crisis. Pese a los años sigue funcionando tanto como el día de su estreno. Además, cuando es programada en televisión, sigue teniendo altos índices de audiencia lo cual explica la segunda parte hecha veintitrés años después que ni le sombra le hizo a la original.
               




Birra, pizza y faso (1995) Escrita y dirigida por Bruno Stagnaro e Israel Adrián Caetano en pleno uno a una del dólar con el peso argentino, en el menemismo que llevaría perder los ahorros a una gran parte de la población argentina. La película narra la vida insustancial de un grupo de “chorros”, de jóvenes rateros que viven para buscar un poco de plata y hacerse de cerveza, pizza y cigarros. Pero un día cuando su líder, El Cordobés, se da cuenta que su “mina”  está embarazada y ella le pone “un hasta aquí” decide dar un golpe final para empezar de nuevo en Uruguay (mítico país para los bonarenses). En plena bonanza detenida con alfileres hubo un sector de la sociedad argentina que critico duramente está película, pero ha sabido sobrevivir con toda su fuerza.




Nueve reinas (2000) Dirigida por Fabián Bielinsky y con solo otro filme en su haber (El aura, que a mi parecer es superior cinematográficamente) el realizador se ganó una buena fama que terminó con su muerte temprana. La cinta cuenta la historia de dos “chantas”, de dos estafadores interpretados por un joven Gaston Pauls y un ya experimentado Ricardo Darín. Ambos “trabajan” haciendo pequeños engaños en los que sacan algo de dinero hasta que les llega la oportunidad de su vida cuando un tiraje de estampillas está listo para ser vendido. Un guión ágil, con muchas vueltas de tuerca que muestra un Buenos Aires lleno de peligros. Sin embargo, el retruécano final me parece demasiado forzado. La película se ganó un remake en Estados Unidos que es mejor olvidar.
               




Moebius (1997) Dirigida por Gustavo Mosquera R. y atado a ella de por vida, narra la historia de un convoy del metro de Buenos Aires que desaparece en el aire durante la noche. De tal manera que el jefe de estación le encarga a un topólogo a sus órdenes que investige qué pasó. La cinta está basada en el cuento “Un tren llamado Moebius” del escritor norteamericano Armin Joseph Deutsch. La cinta tiene ese aire de historieta de ciencia ficción que la hermana con algunos trabajos de Carlos Trillo y del gran Hugo Germán Oesterheld, pero con toque borgiano. Al parecer el éxito, rayando en culto, de la película metió a su director y guionista en una cinta de Moebius pues prácticamente no hay ni una pista más de él.
             




El secreto de tus ojos (2009) Dirigida por el amado y odiado Juan José Campanella y basada en la novela “La pregunta de sus ojos” de Eduardo Sacheri, quien escribió a cuatro manos el guión con el director. La película cuenta la historia de un timorato burócrata que decide hacer una novela sobre un crimen acaecido hace años, mientras él trabajaba en el sistema judicial argentino. La cinta reúne a dos de los más grandes actores argentinos Ricardo Darín y Guillermo Francella. Campanella había ya hecho el recorrido por el sistema norteamericano de series y había realizado dos películas exitosas en su país. Por lo que estos elementos lograron conjuntar una película redonda, entrañable y que puede verse en muchos niveles. Lo mismo puede funcionar como drama que como comedia o película de denuncia. Francella se luce a lo grande luego de algunas comedias insustanciales y Darín vuelve a tomar otro papel el cual exprime como sólo él sabe hacerlo.


Bonus: El cine de género en Argentina es escaso, sin embargo a últimas fechas muchos han comenzado a trabajar para crear cintas que tengan calidad y sean producidas en el país austral. El festival “Buenos Aires Rojo Sangre” ha contribuido mucho a ello al volverse un punto de encuentro. Uno de los directores de género más interesantes y prolíficos es Adrian García Bogliano. Su película más cocida hasta este momento es Sudor Frío (2010). En ella un grupo de chicos de La Plata son secuestrados por dos exmilitares de la dictadura, para torturarlos y asesinarlos. Bogliano sabe crear tensión y exprimir  lo más posible los pocos recursos con los que cuenta. Su más reciente y premiada película es Penumbra, un giallo del que todo mundo habla primores.

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