martes, 23 de julio de 2013

¿Te gustan las películas de terror?

Con esta frase inicia una de las sagas revisionistas más exitosas del cine de género, Scream. La película dirigida por Wes Creaven, papá de Freddy Kruger, pasa lista a una larga serie de cintas slasher logrando un perfecto equilibrio entre el miedo y el sarcasmo. Y es que el cine de terror ha creado todo un universo propio, un fandom a modo y el repudio generalizado de críticos de nariz respingada que no saben bucear en las profundidades del cine de gritos y excesos hemoglobínicos.
            El libro “Horror Movies: Lo mejor y lo peor de las películas de terror, primera parte” nos brinda una guía por este tenebroso mundo que debido a sus gran cantidad de vericuetos es imposible atravesar sin perdernos en los muchos abismos que tiene, en los callejones sin salida y pasar de largo por las obras cumbre. Antes de ser editado por Dolmen --la editorial española especializada en literatura de género--, Juan Carlos Ortega y Raúl Toral hacían reseñas en sus blogs, reseñas con alto octanaje de sarcasmo y crítica malaleche así que al reunir sus talentos en la primera parte de este trabajo nos brinda a partes iguales seriedad en cuanto a los datos, aunado a una prosa incisiva, divertida y amena.
            El libro pletórico de stills de las películas, carteles y los desaparecidos lobby posters, impreso sobre un hermoso papel de alto gramaje, se centra en tres apartados: slasher movies, películas donde el demonio es el personaje principal y vampirismo. No se centra únicamente en los éxitos contemporáneos sino que inicia su recorrido con el cine mudo, con los grandes maestros del cine expresionista alemán que tantas obras maestras han brindado a la cinematografía mundial. Así comienza su recorrido con bellezas como “Nosferatu”, “El Gabinete del doctor Caligari” y “Fausto”, películas que marcarían el hacer de muchos cineastas alrededor del mundo.

            Lo mismo habla de sonados taquillazos como “El Exorcista” o “El bebe de Rosemary”, que las películas de explotación que precedieron a  estas. Las versiones turcas en donde Jesucristo es el malo, ya que por aquellas latitudes son musulmanes o las versiones llenas de desnudos del cine italiano más ramplón. Lo mismo ofrece datos del rodaje de cintas como “Dracula de Bram Stoker”, dirigida Francis Ford Coppola, que nos permite asomarnos a la obra de un director maldito como lo es el recientemente fallecido Jess Franco.

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