sábado, 23 de marzo de 2013

Rojo sobre nieve blanca


La novela negra mexicana ha tenido un repunte de calidad, como era de esperarse luego de los últimos acontecimientos políticos y sociales que incluyen lo necesario para una buena trama: corrupción, narcotráfico e impunidad. Igual que en la crisis del 29, Estados Unidos vio surgir a Dashiell Hammett y Raymond Chandler. O el advenimiento de las dictaduras latinoamericanas en los setenta, una andanada de escritores retomaron el género para plasmar en él su circunstancia, como Paco Ignacio Taibo II o Roberto Walsh.
En la época actual existen varias plumas que narran lo que sucede en el país desde la ficción. Uno de esos es Imanol Caneyada, escritor de origen vasco pero sonorense por adopción quien aborda en su reciente obra “Tardarás un rato en morir”, el exilio obligado de un ex gobernador que huye de la justicia y de la venganza de sus antiguos socios.
Imanol echa mano de una narrativa, que podríamos llamar de rompecabezas, para mostrar los diferentes ángulos de la corrupción y del “cuatismo”; esa especie de mafia mexicana que surge siempre en las escuelas y que hermana a los interesados mientras crecen. Caneyada salta en el tiempo y cambia de personaje narrador cada vez que le conviene. Los personajes principales son “El Cabezón”, especie de consiglieri del festivo y carismático Martín Torrevieja, llamado también “Señor Gobernador”; y, Aitor Pelletier, un joven detective de homicidios, con orígenes mexicanos, que debe desentrañar una serie de brutales feminicidios.
Los dos fugitivos, “El Cabezón” y Torrevieja, deciden esconderse en las frías ciudades de Canadá, como lo hiciera en su momento el líder minero Napoleón Gómez Urrutia. Con este pretexto, Imanol Caneyada nos va contando el auge y la caída de un grupo que podría ser cualquiera en nuestro país. Un aceitado sistema donde el narcotráfico alimenta campañas políticas para así comprar impunidad. Sin embargo, “Tardarás un rato en morir” se aleja de inmediato del llamado neo-policiaco al no incluir personajes caricaturescos en su narrativa, ni en convertirse en un instrumento de denuncia. Imanol más bien se acerca a las intrincadas tramas de Michael Conolly o la complejidad de los personajes de Patricia Highsmith.
Los ambientes son oscuros y describen mucho las motivaciones de los personajes: la soledad del autoexilio, la crudeza de la nieve que no para y los crueles actos perpetrados por un asesino en serie que utiliza perros para matar. Imanol Cayenada ha escrito una de sus mejores novelas, superior incluso a la anterior, “Espectáculo para avestruces”.


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