miércoles, 12 de diciembre de 2012

Belascoarán, Detective independiente

El relato policiaco no es privativo de un sólo país pesé a que los norteamericanos e ingleses lo procuren con mucha dedicación. Lo mismo se hace en Argentina que en China o Grecia y en cada país tiene características peculiares. Sin embargo, el relato policial o policiaco, también llamado criminal tiene elementos que son invariables: un crimen y alguien que lo investiga. 

En México tuvo un renacimiento en los setenta a partir del modelo que creó el veterano escritor Rafael Bernal en su señera novela El complot Mongol. Pero es en el 71 en que la novela policiaca latinoamericana ve nacer al primer detective independiente totalmente tropicalizado al México postrevolucionario. Héctor Belascoarán Shayne es un detective que conoce perfectamente la Ciudad de México. Es un animal urbano que, como un quijote postmoderno “desface entuertos” porque sigue creyendo en la justicia, pese a que la autoridad no contribuya a ello. 

Todo Belascoarán es el corpus de la saga belascorana, quitando la novela escrita a cuatro manos con el Subcomandante Marcos, Muertos incómodos, y algunos cuentos aparecidos en fanzines y revistas de poco tiraje. En esta recopilación podemos leer la primera historia que dio a conocer a Taibo II, "Días de combate ". En ella, su detective autonombrado independiente porque no recibe pago de nadie, comienza a perseguir a un estrangulador serial que firma como “Cerevro”, mientras compite en el premio de los 64 mil. 

Taibo delinea ahí lo que sería el tono general de su saga, la melancólica y a la vez divertida existencia de su detective que muchas veces se ve sobrepasado por las circunstancias. Belascorán es falible, no tiene siempre la frase perfecta, comparte el despacho con tres personajes de distintos oficios y es perseguido por una mujer sin nombre a la cual no acaba de saber si ama o simplemente no le importa. 

En sus tramas hay policías corruptos, antiguos represores metidos a sicarios, practicantes de lucha libre como ángeles de la guardia, plomeros y tapiceros que fungen como secretarias o compañeros de lucha. Belascorán se enfoca a localizar a un anciano Emiliano Zapata o a buscar en Madrid el penacho perdido de Moctezuma. Pelea lo mismo con “Halcones” entrenados por un escapista muy parecido a Zovek que se enfrenta a narcotraficantes norteños años antes de que la narconovela se pusiera de moda. 

Algunas de las historias del volumen fueron premiadas con el prestigioso premio Hammet y han sido editadas en otros países con mucho éxito. Es imposible no acabar viendo al detective mexicano-vasco-irlandés como un amigo de esos con los que puedes acabar platicando de la situación del país al calor de una cervezas en alguna cantina del centro histórico mientras, con parsimonia, resuelve un caso

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