viernes, 18 de octubre de 2013

Una película de...

Siempre que pienso en un director de cine hago el símil con un jefe de cocina. Ambos tienen bajo su responsabilidad un equipo, deben de tener un alto grado de mando, mucho orden y una pericia desmedida para administrar recursos. No por nada cuando un buen menú llega a las mesas quien recibe las felicitaciones es el chef, en representación de todo su equipo.
            En una película pasa algo similar, el guionista, el camarógrafo y los actores hacen todo lo posible por cumplir con su trabajo pero quien orquesta todos los esfuerzos es el director. O cuando menos eso pasa en una cinta de autor. El director impone su visión y eso se nota en toda su obra, no importa que dirija una cinta de misterio o un melodrama. Michael Haneke, por ejemplo, ha realizado su trabajo en diferentes países y con varios registros pero su visión pesimista ha sido siempre la misma. A esta firma se puede unir la de un Kubrick, un Guillermo del Toro o un Polansky. Ellos trabajan o trabajaron con diferentes elencos, diferentes países, presupuestos pero plasmando siempre una particular forma de abordar el cine.
            Este razonamiento lo hicieron hace ya bastantes años unos, en ese entonces, nóveles cineastas en la prestigiosa Cahiers du Cinéma. Godard, Truffaut, Resnais y Chabrol concluyeron que pese a trabajar en la industria norteamericana Hitchocock y otros autores imprimían su firma en todas sus obras; razón por la cual decían debían contar con la leyenda: “una película de…” para hacerlas suyas.
            Esto ha perdido su valor. Ahora cualquier incipiente director que acaba de terminar su primer obra, incluso su primer cortometraje, se evanece escribiendo en los créditos de inicio: “una película de fulano de tal”. Incluso, directores tan desiguales como Gore Verbinski se han atrevido a eso.

            Siguiendo el símil gastronómico, que cualquiera de los chambistas habituales diga que tal producto es suyo, es como si el cocinero de la cadena de hamburguesas esperara los aplausos de los comensales cuando nos entregara nuestro combo con papas.

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