lunes, 16 de febrero de 2015

El contador de historias, entrevista con Francisco Haghenbeck

El novelista y guionista de comics oriundo de la Ciudad de México.
Francisco Haghenbeck -Paco, para sus muchos amigos- no podría dedicarse a otra cosa que no fuera escritor. Tiene la pinta y el oficio, del cual muchos adolecen. Es lo que los norteamericanos llaman un storyteller, un contador de historias. Lo ha hecho de muchas maneras: como guionista de cómics lo mismo en la enorme DC comics, que en una edición de autor ¡que él mismo dibujó!; pero principalmente como narrador de novela negra. Dos obras suyas se han vuelto icónicas en nuestro país: Trago amargo y El caso tequila, protagonizadas por su pintoresco detective alcohólico Sunny Pascal. Haghenbeck es un conversador nato, un hombre amable y que tiene una visión crítica del estado actual de la literatura mexicana. Su más reciente novela es En el crimen nada es gratis, publicada por Ediciones B México.

-Vienes regresando de Buenos Aires, ¿cómo es la escena de la novela criminal en Argentina?
Mucho más robusta que en México. En Argentina, como en España, es un género por sí mismo, cultivado por grandes nombres durante años y fortalecido por un grupo de lectores fieles que gustan de buenos libros. Es un grupo compacto, pero amplio de escritores noir, desde consagrados hasta muy jóvenes. Pero todos venden relativamente bien. Lo que más admiro fue la gran demanda que poseen esos libros para hacer adaptaciones al cine, a diferencia de México, los directores son buenos consumidores de libros y buscan una buena historia para plasmarla. De ahí el secreto de buenas cintas como El secreto de tus ojos y la divertida Nueve reinas.
-¿Crees que algún día el noir tenga la misma fuerza y el prestigio en México como lo tiene en España, Francia o Argentina, por mencionar tres países?
Así lo espero, porque vivo de eso. Creo que el gran secreto es tener una plantilla de escritores sólidos sobre el tema. Se está logrando, con gente como Imanol Caneyada, Hilario Peña, Elmer Mendoza, entre otros. Pero los otros escriben un libro noir o policíaco como pretexto, pero en verdad desean hacer “alta literatura”. Mientras existan esos travestis literarios lo veo difícil, pues al lector no se le engaña. Sabrá que el libro no es un policíaco como tal, y que tendrá ínfulas de la “intelectualcracia” mexicana. También, por otro lado, están escritores como yo o Bef, que amamos este género, pero hacemos otras obras, sin quitar nunca el pie del renglón. Sólo con una audiencia sólida, con lectores fieles, se logrará un panorama positivo.
-¿Cómo ha sido el recibimiento de La primavera del mal en los lugares donde lo han publicado?
Sólo ha sido publicada en México, España y Argentina. De Argentina recibí buenas señales, esperando que el tema y estilo enamore a nuevos lectores. España está pasando por una situación difícil a nivel editorial, aunque la crítica fue muy buena con el libro, no espero grandes resultados. Me hubiera interesado ver más reacciones en Estados Unidos, pero seguimos buscando un editor.
-Eres imparable, Paco. ¿Cómo haces para dedicarte a tantas cosas: cómics, novelas, libros para niños…?
Amo escribir. Es el mejor trabajo del mundo. Mi vida es tan, pero tan aburrida, que los mundos literarios creo que le dan picor a ésta. Soy realmente un nerd encerrado sin ínfulas de genio de literatura o posible mejor secreto guardado de la “intelectualcracia” mexicana. Me gustan los libros, me gusta escribirlos, pero sobre todo me gusta leerlos. Mientras alguien los siga leyendo, yo seré feliz.
-Corre el rumor de que Trago Amargo podría ser filmada.
Sí, es un hecho. Y cada vez más cercano. Lo habíamos mantenido en secreto hasta que el director lo anunciara, pero ahora parece que va a cuarta velocidad y corriendo a todo lo que da. Ya se posee un productor americano, de mucho renombre. Al igual que algunos productores importantes. No tardará el director Sebastián del Amo en buscar el casting correcto. De entrada, parece que Sunny Pascal caerá en manos de la nueva estrella de Cantinflas, Jaenada.
-Tu más reciente novela, En el crimen nada es gratis es una locura: hay un chango a tope de cocaína, mafia rusa, chicana, negra y un comediante en medio. ¿Es el nuevo tono que tomas?
Al contrario, es el viejo tono. Es una historia antiquísima. Creo que fue la primera que al leerla, me dije: okey, este tono me gusta. Creo que puedes ser escritor. Pero en ese entonces era un guión de comic para Vértigo que nunca se concretó, con arte del gran Raúl Treviño. Por años esa historia rondó en mi cabeza, lo que más me gustaba era que era narrada a manera de Stand Up Comedy, un monólogo donde el narrador podía romper el cuarto muro y hablar de tú al lector. En ese entonces, finales de los 90, principios del siglo, venía muy influenciado por Guy Ritchie, creo que aun se sigue sintiendo ese tono. Por mucho, creo es mi obra más divertida. Podría ser una gran película.
-Es totalmente cinematográfica, absurda y divertida. La ciudad me recordó a la que aparece en un juego viejo de Capcom, “Final Fight”. Es un sitio con metro, con pandillas y sus bajos fondos y se asemeja a Nueva York, Los Ángeles o cualquier ciudad ficticia medio americana. ¿Los críticos entenderán el chiste?
¡Uf! No tengo idea que entiendan o no, inclusive no sé si a mis lectores comunes les guste. Es un vuelco en tono y temática, pero era necesaria después de darle tres años de mi vida a La Primavera del Mal. Realmente es un libro con el que me di gusto a mí mismo, algo parecido a lo que hice con El diablo me obligó. Creo que es lo más similar al tono. Al principio, recibí criticas por El Diablo, pero al final gané el premio Nocte de la asociación de escritores de terror de España para mejor novela extranjera. Algo hice bien a fin de cuentas.
-¿Qué proyectos tienes ya en puerta?
En marzo, o meses después, seguirá mi otra novela “grande”. Mucho más en la línea y tono de La Primavera del mal. Es igual que ésta, un noir, aunque es más policíaca, pero posee mucho de novela de guerra, un género olvidado en México, por la sencilla razón que no tenemos guerras (al menos no con otros países). Se llama Querubines en el infierno y es la historia de un grupo de jóvenes pachucos en Los Ángeles en 1943 que sufren el ataque racista más descarado en Norteamérica. Los Zoot Suit Riots son envueltos para enrolarse en la guerra, en especial en el famoso Batallón 141, Unidad E del 36, los TPatch, un grupo compuestos sólo por mexicanos, conocidos como “los soldados de a huevo”. Ellos desembarcaron en Salerno y fueron carne de cañón en la infamia del Río Rápido en Italia. Los soldados latinos en la Segunda Guerra es un tema que me gustaba contar, pues poseía dos frentes: los soldados y las cientos de miles de mujeres que construyeron los aviones para ganar la guerra, la Rositas, las ribeteadoras, como eran conocidas. Posee una gran investigación detrás.

Por otro lado, en septiembre saldrá mi primer libro juvenil, en la línea de los libros como Juegos del Hambre, Crepúsculo, etc. Se llama La Doncella de la Sal y sucede en la guerra de los 30 años en Austria desde el punto de vista de una joven virgen que es escogida para capturar a un unicornio, siendo acechada por el Golem, vampiros y seres oscuros. Muy entretenida, pero con mucha historia.

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