sábado, 14 de septiembre de 2013

No me gusta el Blu ray

Lo he dicho casi desde que salió el sistema, no me gusta el Blu ray. No es porque piense que todo lo pasado fue mejor, ni que las cosas deben quedarse estáticas. No me gusta el Blue Ray porque las ediciones de películas viejas que realizan para el formato muchas veces son modificadas, y no para bien.
            Con la llegada de los formatos digitales y el abaratamiento del costo de las pantallas la gente comenzó a dejar escondidos en un anaquel sus DVDs; las cintas Beta y VHS ya habían alimentado muchos bazares y botes de basura. La idea es que el Blu ray, un disco de doble densidad en la que caben infinidad de datos, vendría a sentar sus reales para opacar todo formato antiguo. Es tal su capacidad que pueden contener cuatro películas con una gran calidad. Esta característica conlleva un problema, con qué llenarlos. Lo que hace que incluyan cientos de subtítulos en idiomas que a nosotros no nos interesan (turco, chino, chino simplificado, thailandes, entre otros), que pongan extras que son una verdadera lástima (el spot televisivo que es el mismo que el tráiler de cine), incluyan la cinta en formato de descarga y eleven “la calidad” del filme muchas veces deformándolo.
            Hace poco pude ver El acorazado Potemkin en este formato y era otra película. Habían limpiado la imagen y quitado todas las “imperfecciones”, imperfecciones que la hacían ver más grandiosa, más sucia, más humana. No es lo mismo el grito de un marinero bigotón con el grano reventado a la pulcritud de los formatos digitales. Con Natural Born Killers pasaba lo mismo. Las secuencias en cámara lenta dejaban mal parados los efectos de ese tiempo. Es como cuando a alguien se le ocurrió la grandiosa idea de colorear las películas clásicas, las cuales fueron un rotundo fracaso. Aunque hay que admitirlo, las cintas de Ridley Scott ganan mucho en el nuevo formato.


             A mí no me interesa el realismo, el cine es cine. Si quisiera ver realismo saldría a la calle y viviría. Al cine voy a que me cuenten una historia y a sumergirme en ella. Por eso el cine no debe de perderse en grandes efectos especiales y pasar a convertirse en un simple divertimento de parque diversiones (remember Transformers). El cine es principalmente imagen e historia. Si apostamos todo a la calidad de la imagen estaremos dejando dinero en el caballo perdedor. Lo imperfecto también es hermoso.
Columna aparecida en Playboy México.

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